¿Qué es La Senda?

Hace ya tiempo que me interesa explorar las facetas del hombre como tal, desde un proceso experimental llevado a cabo con otros hombres interesados en explorarlas juntos.

En mi visión personal, los grupos son un punto de encuentro magnífico para ir un paso más allá de nuestro acomodado lugar habitual, pues las experiencias del otro nos enriquecen y nos nutren: es como si tuviéramos otra oportunidad en la vida.

Que las mujeres se junten para hablar de sus cosas nos parece lógico. Pero cuando se trata de los hombres ¿qué nos sucede? ¿por qué es tan complicado abrirnos a otros hombres, expresarnos y manifestar nuestras inquietudes, miedo, anhelos y deseos?

Si nosotros, los hombres, no nos permitimos el cambio, nadie lo hará en nuestro lugar. Está en nuestras manos vivir nuestra masculinidad como deseamos y no como nos han dictado que debe ser.

Con este ciclo de talleres en La Senda buscaremos juntos un nuevo significado a ser hombres, a convivir con nuestro cuerpo, a entender qué nos hizo como somos, a mejorar la experiencia de pareja así como nutrir la experiencia de familia, desde el padre hasta el hijo, a dejar a un lado los mitos del macho y vivir una sexualidad auténtica y plena, a integrar totalmente la sabiduría de nuestras experiencias, intuición, fuerza, sensibilidad y creatividad.

Allí donde el hombre fue un personaje teatral creado desde la inconsciencia abriremos las puertas al HOMBRE CONSCIENTE creado desde el afecto hacia sí mismo.

Hagámos juntos este camino.

Juan Fco. Díaz

Mucho se habla del empoderamiento de la mujer, del feminismo o de la (lamentable) violencia machista. Sin embargo, no se habla tanto de la sumisión del hombre, del desencuentro con los roles masculinos o de las agresiones a los hombres.

Es cierto que vivimos en una sociedad patriarcal, en la cual como hombres hemos asumido el poder sobre la mujer (y otros hombres), pero también es cierto que como hombre actual estamos tan fuera de lugar, tan perdidos, que no sabemos cómo actuar, qué pensar, dónde movernos o cuándo reaccionar. La tendencia es dirigirnos a los extremos: del macho alfa dominante al hombre sensible feminista. Todo ello desde una incertidumbre interna y una presión externa que nos condiciona (consciente o inconscientemente) a ser los hombres que nos han dicho que seamos.