“La sociedad debería ser feminista para educar alejándonos de los estereotipos de género”

El doctor en Antropología y profesor en la Universidad de Zaragoza Ángel Gasch fue el encargado de ofrecer una charla en el acto de presentación de Machirrulos, espacio de nuevas masculinidades de Teruel. Para Gasch es muy importante que los hombres se impliquen en la lucha feminista "porque toda la sociedad debería serlo".

Machirrulos, espacio de nuevas masculinidades de Teruel, se presentó recientemente en sociedad y contó con la participación de Ángel Gasch, doctor y profesor en la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad de Zaragoza, quien ofreció una charla a los asistentes sobre el concepto de nuevas masculinidades así como un análisis de género desde un enfoque relacional. Para Gasch, autor de trabajos como “Masculinidad, juventud y diversidad” o “La homofobia como marcador de género. Nuevas masculinidades, jóvenes y modelo hegemónico”, los pequeños gestos y actitudes de las relaciones interpersonales perpetúan el sistema heteropatriarcal y esto hay que cambiarlo ya en los niños, para evitar que la discriminación por cuestión de género. Por eso, según Gasch, es necesario que “la sociedad sea feminista”.

¿Cuándo y cómo aparece el término nuevas masculinidades?
Es algo reciente. A partir del año 2000 empezaron a surgir en España textos, investigaciones y también grupos de hombres que se planteaban aquello que después fue la frase del milenio: “La masculinidad está en crisis”. Sin embargo, aquello quedó parado, o parece que este movimiento que buscaba la igualdad ya no está tan activo como en ese momento.

De todos modos, creo que para avanzar más en el tema de las nuevas masculinidades es necesario incluir análisis de género partiendo de lo que se conoce como enfoque relacional de género.

¿Y a qué estaría haciendo referencia?
Es muy sencillo, aunque a simple vista no lo parezca. Se basa sobre todo en que el género, que es una construcción social que en nuestro entorno está directamente relacionado con un sistema histórico que es el heteropatriarcado, no es más que una estructura de poder y dominación en la que, aquellas personas que no cumplen el modelo hegemónico están marginadas, aisladas u oprimidas.

Partiendo de este enfoque, vemos que ese poder que tiene el género lo otorgamos las personas en nuestro día a día, en las relaciones interpersonales, afectivo-sexuales, laborales, en todo. También está en los gestos que hacemos, en la forma de hablar, en cómo nos posicionamos, tanto de forma consciente como inconsciente, en cómo vive cada persona su propio cuerpo. Todo esto está impregnado de género. Entonces, según el enfoque relacional, lo importante es fijarse en estas cosas para que, en aquellos casos en los que exista discriminación de género, violencia de género o desigualdad, se pueda eliminar, se pueda desmontar y crear alternativas.

Pero, ¿qué alternativas se pueden crear cuando hay unos roles y estereotipos que ya están muy asimilados?
Creo que es el camino por el que ahora deberían continuar las nuevas masculinidades. Es el trabajo pendiente que tienen los hombres, después de haber empezado a cuestionarse la masculinidad. Desde que nació el concepto de nuevas masculinidades hubo dos o tres años de mucho movimiento; sin embargo, parece que ahora se ha parado, salvo lugares como Machirrulos de Teruel que se ha dado a conocer y que supone una semillita que se está creando aquí y que es muy interesante, sobre todo, por el momento sociopolítico que estamos viviendo.

Por eso creo que es necesaria una segunda vuelta, ya que en un primer momento los hombres se cuestionaron que la masculinidad hegemónica y el heteropatriarcado tenían demasiado peso, un peso que es totalmente ilegítimo y no tiene ningún sentido porque hay personas oprimidas. Entonces, ya se vio que la masculinidad hegemónica es violenta y agresiva, pero nos quedamos viéndolo, no se dio ningún paso más. Ahora, los hombres tenemos el trabajo de desmontarnos, de buscar qué está pasando, buscar cómo nos relacionamos. Hay que continuar trabajando, continuar logrando metas, no está todo hecho. Todavía existen cosas como la discriminación laboral por cuestión de género y todavía existen relaciones de poder.

Pero,  ¿cómo se convence a un hombre que cuestione su masculinidad, que no va a perder su virilidad si llora?
Creo que es un trabajo personal que cada vez lo harán más hombres hasta que, llegará un momento en el que, estos beneficios que supuestamente otorga el patriarcado se romperán, caerán por su propio peso, y quedará muy poca gente dentro del orden hegemónico y de poder. Quizá es muy utópico, lo sé, pero hay que ser positivo.

En esta utopía, ¿espacios como Machirrulos pueden suponer una primera piedra aquí en Teruel?
Totalmente. Además, lo más destacado de Machirrulos es que se ha creado en Teruel. En Zaragoza, que es una ciudad más grande, no hay nada parecido. Esto quiere decir algo. A lo mejor, en entornos donde más se conoce la gente, si sale una semilla como Machirrulos, es más fácil de contagiar, tanto si es porque la persona se cuestione cosas como si es por efecto rebote.

Las nuevas masculinidades buscan lograr una sociedad sin discriminación de género, la misma lucha del movimiento feminista. ¿Cómo deben implicarse los hombres en esta lucha?
Completamente. La sociedad, hombres y mujeres, debería ser feminista para evitar que se sigan perpetuando los estereotipos del patriarcado a los niños y niñas. No podemos favorecer un mundo para los niños y niñas si no es feminista porque el feminismo promueve conceptos como el respeto, la equidad, sin vulnerabilidad.

Es muy triste leer en una noticia que las niñas de seis años ya tienen asimilado que el adjetivo brillante se refiere a un niño. Ya esa edad, las niñas ya subestiman su género.

Y eso debe cambiar, y debe cambiar desde antes de que nazcan porque nos relacionamos de forma distinta si el bebé que esperamos es un niño o una niña. Lo mejor sería no conocer el sexo hasta el nacimiento y después darles la opción de no inculcarles estos estereotipos que les van a marcar toda la vida y les van a volver a discriminar a ellas y a poner a unos cuantos de ellos, que no a todos, en situaciones de poder. Estos niños y niñas no podrán disfrutar, ni sentirse libres para decidir ser lo que les dé la gana. Hay que darles la oportunidad de crecer de una forma más integral, más sana, más tranquila y relajada.


Publicación

3 de Marzo de 2017

Fuente

aragondigital.es